Adicción al celular entre los jóvenes

El teléfono ya es una extensión de nuestro brazo: vamos con él a todas partes, lo consultamos a cada instante. ¿Te ha pasado alguna vez que estás en una reunión de gente y eres el único que no mira el celular? Si no te ha pasado, es porque siempre eres tú uno de los que lo está mirando. ¿Temes tener adicción al celular o estás seguro de que no la tienes?

Los seriéfilos recordamos a una de las célebres protagonistas de Friends, Jennifer Anniston, que daba vida a Rachel Green. La actriz dijo en una entrevista que hoy no se podría hacer una serie así por culpa de los móviles, porque hoy no mostraría más que gente en una cafetería mirando sus pantallas. Podemos visualizar la escena, y un poco de pesar sí que provoca.

Al margen de lo anecdótico, no se trata de ser apocalípticos, pero sí de asumir que el exceso de uso del teléfono móvil puede acarrear un problema: la adicción al celular. Sobre esto mismo tratamos de aportar información en este artículo.

Adicción al celular, ¿es una enfermedad?

Generalmente, pensamos que todas las adicciones son un trastorno porque implican una dependencia. Pero el uso desproporcionado del celular está tan extendido que cuesta identificarse como un adicto sin tender a compararnos con los demás.

cómo saber si tienes adicción al celular

Pensamos que usamos el móvil tanto como nuestra pareja, nuestro vecino o el compañero de trabajo, y eso puede hacer más difícil ver el problema.

No todo el mundo consume cocaína, por ejemplo, pero sí tiene teléfono móvil. Y lo usa, considerando que la tecnología trae comodidades y facilidades a tareas de la vida cotidiana que resultan ya imprescindibles para muchas personas.

Los estudios sobre la adicción al celular se están haciendo desde hace relativamente poco tiempo.

Tiene sentido si tenemos en cuenta que hace unos 10 años poca gente sentía la necesidad de mirar las notificaciones a cada momento. WhatsApp, por ejemplo, se lanzó en febrero de 2009, y al principio contaba con pocos usuarios si lo comparamos con los que tiene ahora, en 2019, diez años después.

Como explican desde la clínica Psicoadapta, aún no existe una categoría expresa en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales SMV-IV-TR que permita catalogar lo que se considera un uso excesivo del móvil, y que podría suponer un trastorno de la adicción.

El problema, sin embargo, sí comparte características con otros similares, como puede ser la dependencia de ciertas sustancias. Hablamos de el síndrome de abstinencia, de la tolerancia o la pérdida de control por no poder usarlo.

El término empleado para hacer referencia a ese miedo irracional por no poder usar el teléfono es nomofobia.

Se manifiesta con un grado alto de ansiedad y de malestar, que puede aparecer cuando el móvil se ha perdido u olvidado en casa, cuando no tiene cobertura o cuando está apagado por batería baja.

Quienes sufren nomofobia necesitarán encontrar una solución para calmar la ansiedad, aunque eso implique tener que volver a casa en medio de una reunión con amigos y familiares para recuperar su teléfono.

Enfermedad de adicción al celular

Según Psicoadapta, los últimos estudios realizados en torno a la adicción al celular recogen que más del 50% de las personas usuarias del móvil son dependientes de él.

Eso sí, el uso en sí mismo no implica adicción, sino que se habla de dependencia cuando el uso es tan excesivo e inadecuado que existe una necesidad patológica de no perderlo de vista.

No se trata de negar las evidentes ventajas que han traído las nuevas tecnologías a nuestras vidas, incluso cuando han cambiado la forma en que nos relacionamos o cuando han puesto en jaque nuestra privacidad.

Su rapidez y su bajo coste para que la comunicación son lo más apreciado, representan beneficios. Así que para saber cuándo su uso puede convertirse en un problema, estos expertos en Psicología proponen que nos hagamos algunas preguntas.

Síntomas

síntomas de la adicción al celular

Analízate a ti mismo o a ti misma y responde con sinceridad. Cuantas más respuestas afirmativas des, más posibilidades habrá de que tengas nomofobia:

  • ¿Experimentas cierta ansiedad cuando tu móvil se queda sin batería o sin cobertura?
  • ¿Pierdes demasiado tiempo mirando redes sociales, como Twitter o Facebook, cuando estás trabajando o estudiando?
  • ¿Tus seres queridos te reprochan la poca atención que les prestas en las reuniones, e incluso han llegado a decirte que estás enganchado/a a tu móvil?
  • ¿Te sientes en la necesidad de mirar el móvil con frecuencia, incluso cuando no te consta el haber recibido una notificación?
  • ¿Has consultado el celular en alguna ocasión que implique peligro? Por ejemplo, si tienes algún aviso de notificación mientras vas conduciendo un vehículo.
  • ¿Tiendes a llevar el móvil a todas partes en casa y a tenerlo en un lugar visible incluso cuando estás fuera?
  • ¿Has atendido alguna llamada, aun sabiendo que no se trataba de nada importante, estando con físicamente con otras personas? Lo podemos extender a chats, comentarios en redes…
  • ¿Prefieres tratar por teléfono las cuestiones importantes en lugar de hacerlo cara a cara, porque te resulta más incómodo?
  • ¿Has echado tanto de menos tu móvil un día que lo has olvidado que has tenido que volver a por él? ¿O has sentido como si te faltara algo hasta el momento que has podido recuperarlo?
  • ¿Te quedas mirando el celular un buen rato en la cama antes de dormir? Y, si te despiertas en mitad de la noche por un motivo fisiológico, ¿lo miras más allá de para consultar la hora?
  • ¿Eres capaz de no mirar el móvil durante un tiempo largo? Por ejemplo, el tiempo que dura una película en el cine, donde está prohibido utilizarlo.

Causas

Si has respondido sí a bastantes de las cuestiones anteriores, es posible que tengas adicción al celular. La agencia de noticias EFE preguntó al psicólogo Antonio de Dios del Hospital Quirón de Marbella, en Málaga (España) por la nomofobia, y la sensación de ansiedad, las taquicardias, los pensamientos obsesivos e incluso los dolores de cabeza y de estómago, fueron citados por el profesional. En cuanto a causas, el especialista cita dos:

  • Problemas de autoestima y de relación. Son problemas frecuentas en Psicología y, según de Dios, es el factor más común que causa la nomofobia.
  • Idea de perfeccionismo. Es habitual que las personas que padecen este trastorno tengan la necesidad de hacerlo todo sin ningún fallo. Es como si su vida girara en torno a satisfacer a los demás, así que no si alguien se pone en contacto con ellos y no están conectados o no tienen la posibilidad de hacerlo, aparece el miedo a decepcionar a los demás.

Consecuencias

Desde nuestro sitio web, queremos decirte que se pueden aventurar las consecuencias que tiene la adicción al celular, pero los expertos en Psicología mencionados, como fuentes autorizadas, lo ilustran mejor:

Pérdida de concentración.

La necesidad de mirar el móvil de manera constante implica necesariamente pérdida de tiempo, horas enteras que se podrían estar aprovechando mejor.

El peligro de no optimizar el tiempo es que después deja una sensación de frustración, de culpabilidad por no poder terminar las tareas asignadas o que uno mismo se había propuesta.

Seguro que te ha pasado que estabas en los días previos a un examen y sentías que necesitabas aprovechar todo el día para llegar bien, pero no te has levantado temprano o te has distraído, y ahora te lamentas.

Con el uso excesivo del móvil, las probabilidades de experimentar esa sensación se disparan. De hecho, se ha relacionado el celular con casos de fracaso escolar.

Aumento del riesgo.

Si no te ha pasado a ti, debes conocer a alguien a quien le ha caído una multa por ir utilizando el teléfono cuando no debía.

Es más, todos hemos visto historias de Instagram de personas que claramente están utilizando el móvil mientras conducen. Por ejemplo, la actriz española Leticia Dolera generó cientos de tuits el año pasado mientras se grababa cantando y bailando “Lo malo” con unas amigas en el coche. No es por la multa, es por tu integridad física.

Inestabilidad anímica.

Es evidente que depender tanto de un aparato genera cierta inestabilidad emocional, por ejemplo, por la ansiedad que puede experimentar una persona con nomofobia si se deja el móvil en casa. Es más, incluso teniendo el aparato delante, puede dar muestras de nerviosismo por saber quién le escribe o le llama.

Dependencia.

La adicción puede ser incontrolable, manifestarse con una esclavitud absoluta del móvil. El síntoma más claro de esto es no saber cuándo apagar el móvil para dormir, lo que afecta a su sueño y, por extensión, puede provocar insomnio y otros trastornos. De hecho, este es uno de los problemas más frecuente de los pacientes con nomofobia, según el psicólogo consultado por EFE, Antonio de Dios.

El uso del móvil sobreestimula el cerebro, de manera que este se acostumbra a estar siempre en activo y llega a costar conciliar el sueño.

Conducta agresiva.

El Ministerio de Sanidad de España calcula que el 18% de los jóvenes entre 14 y 17 años usan de manera compulsiva el teléfono móvil, aun cuando muchos expertos se resisten a catalogarlo como adicción y se decantan por el término abuso.

Así lo recogía el diario El Mundo en una noticia el año pasado, que también recogía el caso de un adolescente de 13 años que había reducido la convivencia con su familia a gritos, insultos y desprecios cuando esta intentaba despegarle de la pantalla.

Otras consecuencias.

Es preciso mencionar también algo a lo que no solo están expuestas las personas que tienen adicción al celular, sino todas las que usan un teléfono y otros dispositivos. Hablamos de los efectos de la exposición a los campos electromagnéticos derivados del uso de móviles o estaciones base.

No existe evidencia científica de que las señales de radiofrecuencia débiles que emplean los móviles y otros aparatos tengan efectos negativos sobre nuestra salud, pero la OMS ha instado a los países a tomar medidas de precaución.

Cómo evitar la adicción al celular

evitar ser adicto al móvil

Precisamente los adolescentes tienen un perfil proclive a desarrollar nomofobia o adicción al celular.

Como explican los psicólogos, los jóvenes necesitan sentirte aceptados por el grupo, en pleno desarrollo de su personalidad y en medio de los cambios físicos que están experimentando.

Es habitual en ellos la falta de seguridad y la baja autoestima, dos características habituales en las personas nomofóbicas, a lo que se suma que tienen un contacto e incluso un conocimiento mayor de las nuevas tecnologías. Han crecido con ellas, algo que familiares como padres o abuelos no han hecho.

Teniendo en cuenta lo anterior, para saber cómo evitar la adicción al celular nos sirve la Guía de Actuación que elaboraron de manera conjunta la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana y la Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (FEPAD).

Se refiere específicamente a los adolescentes que, como hemos dicho, conforman una etapa crítica, pero algunos de ellos se pueden hacer extensivos a personas de cualquier edad. Estas son algunas de sus propuestas:

1. Mantener un ambiente agradable y de diálogo

Todo el mundo necesita espacios propios y momentos de intimidad, más aún si se trata de adolescentes que empiezan a exigir independencia en sus relaciones personales. Pese a ello, es necesario propiciar espacios de encuentro y afecto positivo, además de diálogo y comunicación sincera y serena.

Hay que intentar desarrollar la empatía, entender las inquietudes y mostrar disposición para el entendimiento y la satisfacción de necesidades. Con comunicación y diálogo es más probable que la persona en peligro de desarrollar una adicción desarrolle un sentido crítico para reconocer problemas, causas y llevar a cabo las estrategias adecuadas.

2. Enseñar a resistir el impulso

Vivimos en una sociedad que anima al consumo constantemente, porque esa es la base de la economía. Pero si ese consumo llega a ser excesivo, se pueden desarrollar adicciones como la nomofobia, en la que es imposible mantener el control.

Debemos desarrollar resistencia ante la frustración como factor de protección contra adicciones, tanto en nosotros mismos como usuarios como entre aquellas personas que estén riesgo.

En el caso de los más jóvenes, los padres no deberían entregarle uno hasta que no consideren que está preparado, pero la realidad es que cada vez se les da antes, incluso cuando todavía no presenta la necesidad de moverse de manera independiente, sin que lo pida. Es más, ni siquiera han adquirido conciencia de lo que cuesta tener uno y mantenerlo.

3. Control del gasto

pasos para salir de la adicción al celular

Utilizamos el teléfono móvil sin ser conscientes, en muchas ocasiones, del gasto que genera, más aún si la factura no viene a nuestro nombre (hoy día es poco frecuente recibirlas en papel), más aún si no es el mismo usuario el que tiene que pagarla.

Llevar un control del gasto ayuda a visualizar el uso que se hace del teléfono, así que es recomendable revisar la factura en todos sus capítulos: llamadas, uso de datos móviles…

En el caso de los adolescentes, es más recomendable el uso de una tarjeta prepago que una de contrato, porque así serán ellos quienes se administren y quienes desarrollen medidas de control. Es más, será más efectivo que ellos se hagan cargo, al menos, de parte del gasto que genera el teléfono.

4. Promover un uso crítico del teléfono

El celular es un aparato eficaz para la comunicación directa y en tiempo real, sí, pero es una herramienta para dirigir hacia el consumo. A todos nos ha pasado que hemos hecho una búsqueda y el resultado luego nos ha salido en forma de publicidad. Es necesario informarse bien de cuestiones como la privacidad y ver el teléfono con una perspectiva crítica.

A los adolescentes, pero también a otras personas fuera de esa etapa, hay que explicarles que hay aplicaciones que parecen gratuitas y luego no lo son, servicios que pueden acabar costando algo y representar algún peligro. Ayudará a que el móvil se vea como una herramienta que tiene sus limitaciones, no como una necesidad.

5. Establecer reglas

Esto no tiene por qué funcionar solo con los adolescentes. En el seno de una pareja, por ejemplo, establecerse límites ayudará a abrir espacios para la comunicación, para compartir momentos.

Se puede pactar no utilizar el celular cuando hay una película o un episodio de serie puesta, mientras se está a la mesa o a partir de cierta hora en la cama. Respetar lo que se acuerde es una manera de mostrar respeto hacia la otra persona.

En cuanto a los adolescentes, los padres deben ejercer sobre ellos autoridad, así que deben imponer unas reglas de uso. Hay que plantearlas como una manera de mantener la confianza para que no haya consecuencias, como la retirada del aparato. Algunas de ellas pueden ser.

  • Poner un límite de horario durante la noche.
  • No llevar el móvil al instituto o llevarlo apagado.
  • Utilizarlo en casa solo en espacios comunes.
  • Mantenerlo en silencio o apagado en lugares públicos donde puede molestar.
  • No utilizarlo en los momentos de interacción familiar, como a la hora de la comida.

6. Actuar lo antes posible

Si pese a todo lo anterior sentimos que estamos desarrollando adicción o que alguien de nuestro entorno está en riesgo de hacerlo, lo mejor es ponerse en contacto con un profesional. No hay que desesperar, el problema tiene solución, pero hay que actuar antes de que llegue a niveles dramáticos.

La adicción al celular es un mal de nuestro tiempo porque es ahora cuando se ha extendido su uso, y porque cada vez se pueden cubrir más tareas de la vida cotidiana con él. Asumir que todos estamos expuestos a desarrollarlo también es blindarse ante el problema.

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